Alfonso Vélez Jaramillo
Con las últimas elecciones presidenciales creí que había terminado la reyerta política que dejó muchas fisuras entre amigos, por diferencias políticas.
Diferencias que muchas veces duran años, inclusive generaciones de personas.
De buena fe, infería que la ciudadanía iba a tener algo de tranquilidad, sin la terrible polarización y su característico nocivo poder de acabar hasta con las amistades.
Aún siguen en campaña, pero tapada, modifican su apariencia, ya que es prohibido hacerlo como candidatos.
No estamos en el calendario electoral, según la ley, pero los veremos aspirando como candidatos a cualquier cargo de representación popular.
Criticas sin fundamentos ni pruebas van y vienen, orientadas a generar odios y lo peor, a que los demás aborrezcan sin motivo y pocas propuestas.
Estas campañas “electorales” crean en el ambiente la percepción, la creencia o la expectativa engañosa a costa de la imagen y el honor de las personas o entidades.
Así no se construye y se hace mucho daño a la sociedad con la politiquería.
¿Y por qué en el titular Las Ceibas Empresas Públicas de Neiva?
Porque siguen las “campañas políticas” disimuladas y su blanco perfecto ha sido Las Ceibas Empresas Públicas de Neiva, en donde fui a buscar y encontré una situación totalmente diferente.
La historia del acueducto se remonta a la época de la colonia, ha sido titánica desde la lucha que libraron los dirigentes de la Junta Provincial para traer agua al centro de Neiva.
En ese entonces, ciudades intermedias como Neiva eran muy afectadas por las guerras y los cambios de gobierno.
Desde una acequia que abrieron desde la parte alta del río Las Ceibas trajeron el agua a una pila pública en la plaza principal a principios del siglo 20, en donde los pobladores la recogían en vasijas.
Más de 100 años después, la entidad acaba de ser exaltada por ocupar una posición destacada, en el plano nacional por su manejo empresarial.
Las Ceibas EPN, por primera vez, obtuvo una calificación de 89 puntos, sobre 100 en el Índice de Desempeño Institucional Nacional (IDI), y se codea entre las 10 mejores empresas públicas de Colombia.
Es un puntaje histórico que ninguna otra empresa del Huila había obtenido con anterioridad y se logró gracias al esmero y la preparación del gerente Andrés Eduardo Charry Quilombo y su equipo administrativo, económico y financiero, sustentado con datos y evidencias verificables.
Las Ceibas figura en los primeros lugares, junto a otras empresas del Meta, Bogotá, Medellín, Cali, Risaralda y otras no menos importantes del territorio nacional.
La calificación no se otorgó en una piñata, ni ha sido otorgada por cabildeo, ni en un evento cualquiera, sino dentro de la medición que realiza cada año, "nada más y nada menos" que, el Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP).
El IDI, es un instrumento de la administración del Estado colombiano, para medir, evaluar y diagnosticar la gestión de las entidades públicas a nivel nacional y territorial.
El propósito primordial es identificar las fortalezas y debilidades para que el Estado sea más eficiente, transparente y responda mejor a las necesidades de los asociados.
El estudio es indispensable, para justificar la inversión pública, con la certeza de hacer entidades fuertes.
No solo analiza el desempeño de empresas de servicios públicos, incluye a todas las entidades públicas de la Rama Ejecutiva, de la Nación y las entidades territoriales.
Se evalúa desde los ministerios, los departamentos administrativos, las superintendencias, las gobernaciones y las alcaldías con sus entidades descentralizadas, en este caso el municipio de Neiva, con las Ceibas, Empresa de Servicios Públicos.
Es una evaluación anual de más de 6.000 entidades públicas que reportan al Estado a través del Formulario Único de Reporte de Avance de su Gestión.
El Departamento Administrativo de la Función Pública valora la gestión de las organizaciones a través de las 19 políticas del Modelo Integrado de Planeación y Gestión (MIPG).
El MIPG es el marco de referencia para dirigir, planear, ejecutar, evaluar y controlar la gestión de las entidades públicas, por parte del Estado colombiano.
Se hace énfasis en áreas del talento humano, la transparencia, el servicio al ciudadano y el manejo de los recursos.
Y aquí viene uno de los puntos positivos de las Ceibas, que pasó de ser la caja menor del municipio a convertirse en uno de los aportantes de recursos al sector central de la administración.
Este año las Ceibas Empresas Públicas de Neiva (EPN) le generaron al sector central del municipio la suma de $4.700 millones en utilidades.
Los aportes suman en dos años 7.800 millones de pesos, consecuencia de una gestión moderna y eficiente.
Estos recursos fueron destinados a apoyar proyectos de mejoramiento de la malla vial, la recuperación de parques y otras obras sociales.
Es un precedente histórico, la transferencia de utilidades por segundo año consecutivo, fortaleciendo, así, el desarrollo urbano y la capacidad organizativa de la empresa.
Esta historia me animó a escribir sobre las Empresas Públicas Municipales, por todo lo que ha pasado para llegar a ser hoy una de las empresas más importantes del país.
Las dificultades de sus primeros años por las guerras civiles y los cambios políticos, dieron origen a las primeras normas de regulación de uso del agua y a la empresa que hoy felizmente se llama Ceibas Empresas Públicas de Neiva.