Por Wilfred Trujillo Trujillo, diputado Asamblea del Huila
Cada elección deja una lección silenciosa que muchas veces ignoramos: mientras unos deciden participar, millones de ciudadanos renuncian a decidir el futuro de su región y de su país. La abstención se ha convertido en uno de los grandes problemas de la democracia colombiana, y el Huila no ha sido ajeno a esa realidad.
En las elecciones presidenciales de 2022, aunque Colombia tuvo una de las participaciones más altas de las últimas décadas, más del 43 % de los colombianos no salió a votar. Es decir, casi la mitad del país decidió guardar silencio en el momento más importante para definir el rumbo nacional.
En el caso del Huila, las cifras también deben llevarnos a reflexionar. Durante la segunda vuelta presidencial de 2022, el departamento registró una participación del 61,13 %. Esto significa que cerca del 39 % de los huilenses habilitados para votar no acudieron a las urnas. De un potencial de 882.955 ciudadanos, más de 343 mil personas se abstuvieron de participar.
343 mil voces en silencio.
343 mil ciudadanos que dejaron en manos de otros decisiones trascendentales sobre seguridad, empleo, inversión, infraestructura, oportunidades y el futuro del territorio.
Y quizás ahí está uno de los mayores retos que hoy tenemos como sociedad: volver a creer que nuestra voz sí importa. Porque cuando la gente deja de participar, no castiga únicamente a la política; termina debilitando la capacidad de las regiones para hacerse escuchar.
El Huila es una tierra trabajadora, resiliente y orgullosa de sus raíces. Un departamento que históricamente ha levantado la voz en los momentos difíciles y que entiende que el futuro no puede construirse desde la indiferencia. Hoy más que nunca necesitamos ciudadanos activos, jóvenes participando, familias convencidas de salir a votar y comunidades entendiendo que cada elección define prioridades para los próximos años.
No podemos permitir que otros decidan por nosotros mientras nos quedamos observando desde la distancia. Cada voto representa una oportunidad para defender las necesidades del departamento, exigir resultados y fortalecer la democracia.
El próximo 31 de mayo no puede ser una fecha cualquiera. Debe convertirse en una jornada donde el Huila demuestre que cree en su capacidad de transformar el futuro a través de la participación.
“Porque las regiones que avanzan no son las que guardan silencio, sino las que salen a decidir. Y el Huila merece ser protagonista de su propio destino”.