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Alfonso Vélez Jaramillo

Si un trabajador gana bien, podrá cubrir sus gastos y los de su familia de mejor manera. A mayor ingreso, mayor inversión y quien gana menos está obligado a ser cuidadoso y gastar menos.


Toma vigencia el proverbio latino del derecho consuetudinario romano, usualmente citado en la jurisprudencia, “Nemo dat quod non habet”, que traduce literalmente “nadie puede dar lo que no tiene”. 


En consecuencia, no es carreta y apenas lógico, y no se necesita ser economista para saber que, el poder adquisitivo en Colombia tiene estrecha relación con los ingresos promedio de los trabajadores.


Es loable que el presidente Gustavo Petro y su gobierno, contrario a sus antecesores, trate de mejorar las condiciones económicas y sociales de las clases populares, a la cual pertenece la mayoría de los colombianos. 


El preanuncio de un aumento del 23% al salario mínimo causa expectativa, demuestra esa voluntad, pero, pero…pero debe tenerse cuidado, porque debe venir con otras medidas urgentes. 


Según los economistas, la inflación se mide de acuerdo con la canasta básica y con el precio de los bienes y los servicios y, ocasiona que el dinero pierda poder adquisitivo.


En esas condiciones con los mismos pesos, en el año 2026 quienes no reciben aumento legal del salario, comprarán  menos cosas, de acuerdo con la  siguiente inquietud que voy a exponer.

 

Los empresarios de inmediato suben y siguen con el aumento general y real  sostenido de los precios, ellos no van a perder por que se quiebran, otros no estarían dispuestos soportar esta carga y recortan puestos de trabajo.


Los trabajadores legalmente vinculados mediante contrato laboral, aunque con las fricciones patrono - trabajadores, siguen galopando, pero reciben aumento de sus salarios por ley.


¿Qué pasará con quienes trabajan en la informalidad, con el auto trabajo, vendedores informales con contratos no escritos o modalidades precarias? 


Igualmente, ¿con el trabajo en casa, vendedores por comisión o, mediante contratación por órdenes de servicios, por la cual una parte se obliga con otra a dar o hacer o no hacer alguna cosa?


A este segmento de la población nadie tiene la obligación de subirle sus salarios, porque no tiene contrato bajo el imperio del Código Laboral, el contrato civil, ¿es una convención entre dos partes?


En cambio, para todos, (trabajadores, informales, ocupados y desocupados) sin distinción, suben los precios del transporte y los productos de la canasta familiar, y hasta los arriendos.


Sin excepción. Todo sube  y la canasta familiar sube, para quienes reciben aumento y para quienes no se produce el aumento del salario.


Las cifras del DANE, como autoridad técnica estadística nacional con su inflexibilidad metodológica, al menos en el papel, es la fuente de información concluyente del gobierno para la toma de decisiones.

 

Aunque este organismo, no habla de una cifra puntual de cuantas personas poseen contrato laboral formal en Colombia, sus estadísticas muestran una tasa de ocupación alrededor del 62.2% de acuerdo con las normas para el “trabajo decente y digno en Colombia”.


Una cosa es el empleo regulado por las normas laborales, con remuneración justa y la seguridad social, inclusive con la sostenibilidad de los empleos en Colombia.


Otra, para el rebuscador diario que es más del 40% de la Población Económicamente Activa, PEA, que el DANE, con su juego de palabras denomina Ocupado.


No se necesita ser especialista, economista, empresario, o simplemente informal para señalar que el aumento del salario impactará a todos los colombianos, tengan vinculación laboral o no.


Unos se benefician y otros “llevan del bulto”. Y solo un porcentaje se beneficia, o sea quienes tengan vinculación laboral legal. 


Y aunque el gobierno se empeñe en decir que este año hubo 300 mil desempleados menos, esta cifra que no la cree nadie. 


Para el DANE, en sus diferentes versiones, unos son empleados, otros independientes, ocupados, desocupados.


Pero a la hora de inflar cifras si habla de generar empleo, muy diferente a la ocupación, que siempre es temporal y no es empleo formal. 


Por lo tanto, el gobierno debe tomar medidas urgentes para reactivar los diferentes sectores económicos como la construcción, con sus subsidios de vivienda para generar puestos de trabajo y adoptar otras estrategias en el campo y la ciudad para evitar estragos por la inflación el próximo año 2026, QUE OJALÁ SEA BUENO PARA TODOS.