Por Mario Alberto Valderrama Yagué
A propósito de la invasión de USA a Venezuela hay que reflexionar sobre la tutela de ese país sobre los estados latinoamericanos. Una tutela que surge desde que ese país dejó de ser colonia inglesa.
Bolívar profetizó la dominación de USA. Pero no fue una corazonada, porque Bolívar fue un hombre extraordinariamente culto y visionario que hizo análisis de las fortalezas y debilidades de la dirigencia de estos pueblos. Cuando aceptó la idea de una monarquía constitucional no fue por hacernos daño sino porque creía que así nos ayudaría a crecer políticamente y mitigar el caos político e institucional que hemos soportado por largos 200 años.
USA asumió ese rol y lo ha mantenido. Nos estima naciones mediocres, que estas tierras y riquezas les pertenece, si las necesita, las reclama por las buenas o por la fuerza.
Han habido algunos dirigentes anti norteamericanos pero han sucumbido ante el poder de USA. Cuando se apoderó de Panamá surgió una dirigencia nacionalista que protestó, así como lo hace Petro ahora.
En la obra La Modernización en Colombia del historiador norteamericano James D. Henderson, el autor relata que Laureano era antinorteamericano, no aceptaba la pérdida de Panamá, el embajador de USA lo llamó al orden y como seguía oponiéndose a los intereses de USA, entonces lo presionaron no suministrándole papel para su periódico El Siglo y así le bajaron la cabeza.
El filósofo Fernando González, contemporáneo de Laureano, en su obra Los Negroides exalta el poder norteamericano sobre estos pueblos, porque estima que somos pueblos que nos falta personalidad. Para González, los dos únicos personajes en nuestra historia que han tenido personalidad han sido Bolívar y el dictador Gómez en Venezuela.
También dice que los pueblos que tienen personalidad en suramericana son Venezuela y Ecuador.
Después de ver lo sucedido en Venezuela y la reacción de América Latina frente a tan mayúsculo atropello, se podría concluir que no tenemos escapatoria. Venezuela fue atacada, se llevaron a Maduro, y no hubo reacción militar. Ecuador está gobernada por un norteamericano.
En conclusión, nuestra bronca seguirá siendo ahogada por el poder de USA mientras en América Latina no surja un titán de la personalidad de Bolívar.