Por Sergio Trujillo
Diputado Asamblea del Huila
Hay decisiones que no solo se equivocan en lo jurídico, sino que golpean de frente el desarrollo de los territorios. Lo que hoy está pasando con los recursos de ciencia, tecnología e innovación financiados con regalías es muy grave y debe generar una alerta nacional.
Estamos hablando de cifras importantes: cerca de $3 billones del bienio 2023-2024 que hoy están en el aire, sin ejecución clara, y con cientos de proyectos (muchos ya estructurados evaluados e incluso en fase avanzada) en un limbo institucional.
Y aquí hay que decirlo con claridad: no fue falta de proyectos, ni falta de capacidad en las regiones. Fue, como lo han advertido universidades y expertos, una mezcla de improvisación, desarticulación y decisiones tardías que hoy tienen a la ciencia colombiana frenada.
He estado al tanto de las mesas de seguimiento convocadas por la Procuraduría, donde han analizado el problema. En la primera reunión quedó claro que esto no es un caso aislado, por el contrario, es una falla estructural del sistema. Departamentos, universidades y el DNP, coincidieron en que no se puede castigar a las regiones por decisiones que no se coordinaron a tiempo.
En la segunda mesa, la discusión ya no fue solo técnica, fue jurídica. El famoso concepto del DNP -que hoy se volvió la excusa para frenar proyectos- terminó pesando más que la realidad que viven de los territorios. Y mientras en Bogotá discuten interpretaciones, en las regiones se pierden oportunidades.
Y luego vino la reunión jurídica del 25 de marzo. Mucha expectativa, muchas voces, pero pocas soluciones. No hubo una salida clara. No hubo una decisión de fondo. Y lo más grave: los proyectos siguen en el limbo.
Mientras tanto, algunos ya empezaron a hacer politiquería con el tema. A pescar en río revuelto. A buscar culpables fáciles sin asumir responsabilidades. Y eso es irresponsable. Aquí no se trata de quién gana un titular, se trata de quién responde por tres años de trabajo perdido, por investigadores que quedaron esperando, por regiones que ven frenado su desarrollo.
Porque estos recursos son para resolver problemas reales, para mejorar la salud con investigación aplicada, fortalecer la educación, innovar en el campo, optimizar vías, cerrar brechas. Son recursos que impactan la vida de la gente.
Por eso la discusión no puede quedarse en tecnicismos. Aquí hay un principio básico que se está vulnerando, la confianza legítima. No se puede invitar a las regiones a estructurar proyectos, a invertir tiempo, recursos y capacidades, y luego cambiar las reglas a mitad del camino.
Hoy el país necesita decisiones, no más diagnósticos. Necesita liderazgo, no excusas. Y necesita que el sistema de ciencia y tecnología funcione como lo que es, una herramienta para el desarrollo.
Desde el Huila lo tenemos claro. Estos recursos se defienden. Se defienden en las mesas técnicas, en los escenarios nacionales y donde sea necesario. Porque detrás de cada proyecto hay oportunidades, empleo, conocimiento y futuro.
De mi parte seguiré trabajando en Equipo por el Huila, para que estos recursos lleguen al departamento convertidos en oportunidades.