RADIO EN VIVO
00:00 / 00:00

Por Ever Verú Collazos, comentarista

Primera entrega.

Aida ha sido escogida por el candidato Iván Cepeda como su fórmula vicepresidencial. Varias voces afines al Pacto Histórico han subrayado la coherencia de esa decisión con el ideario social y humanitario de Cepeda y en eso tienen toda la razón. 

Sin embargo, pienso que el asunto aquí no es la coherencia o no de esa decisión con los idearios del candidato Cepeda como defensor de derechos humanos desde el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado MOVICE, labor de una entereza indiscutible en su historia política y personal. 

El asunto es si esa es la decisión más indicada para atraer a nuevos sectores políticos y sociales, entre ellos las clases medias urbanas liberales, progresistas y demócratas, así como a sectores del centro político, que por el hecho de no tener representación hoy en día en la política colombiana por la falta de claras definiciones identitarias y ético-políticas de sus figuras más visibles, no significa que ese centro no exista. 

Para algunos, parece que uno de los problemas de la figura de Aida es que no suma mucho y tienen razón en parte, en la medida en que el perfil de líder de víctimas y de sectores históricamente excluidos es una reivindicación ya incorporada en la propuesta del Pacto Histórico y en la trayectoria del candidato Cepeda y de hecho no es nada nuevo. Pero Analizando a profundidad, podemos  ver esta alianza como un impacto de tipo social, igualitario, y de equidad,  en un País polarizado y con una clase política tradicional que siempre discriminó a los sectores indígenas, a los afros…..y con esta decisión Cepeda está haciendo un llamado a   la reivindicación de todos los sectores de la patria, para que se sumen a su proyecto y propuesta política, así como una estrategia de  superioridad moral frente al uribismo.

Con Quilcué, la campaña de Cepeda reafirma la identidad de izquierda de su candidatura y asume como estrategia resaltar lo que ven como la superioridad moral de su fórmula frente a la derecha. Sobre todo respecto a Paloma Valencia, la nueva contendiente luego de su triunfo en las consultas presidenciales. Como Valencia, Quilcué es del Cauca. Pero no pueden ser más distintas. Una de Popayán, la otra de Páez; una educada en la Universidad de Los Andes, la otra sin educación formal universitaria; una nieta de expresidente, la otra vinculada al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric).

El liderazgo de Quilcué y su historia personal son claves para reforzar el dilema que Cepeda quiere explotar frente al uribismo. Ella, como él, es víctima de crímenes de Estado. En los términos de la izquierda, representan a “los de abajo” contra la “oligarquía” y la “profundización de la democracia” contra la “extrema derecha”. 
La fórmula de Cepeda muestra que, por ahora, no está buscando moverse hacia el centro ni tejiendo alianzas con la clase política, sino explotando la contradicción con el uribismo. 
 Igualmente creo que Colombia tiene hoy día debates mucho más apremiantes sobre la desigualdad y la justicia social, la crisis de la salud, la seguridad y el orden público en las regiones, la democratización de la educación, la generación de empleo, el combate al narcotráfico, las políticas de industrialización, entre otros tantos, que son los que deben estar en el centro del debate público. 

Pues habría que sumar fuerzas provenientes de otras clases o estratos socioeconómicos, de vertientes liberales y conservadoras democráticas desencantadas de los partidos tradicionales, pero también de los indecisos, del voto en blanco (616.998 votos para Senado, 677.340 para Cámara), del voto nulo (573.572 para Senado, 628.363 para Cámara) y del voto no marcado (495.519 también para Senado, 358.203 para Cámara).

Finalmente, habría que decir que la figura de la fórmula vicepresidencial no es la única forma para ampliar el respaldo político al candidato o candidata presidencial.

Algunos aparte han sido tomados de la web.