Wilfred Trujillo Trujillo
Diputado Asamblea del Huila
Hay momentos en los que un territorio tiene la oportunidad de mirarse al espejo y preguntarse qué quiere ser. Creo que el Huila está atravesando uno de esos momentos. ExpoCafé en Pitalito y la Feria Internacional de Café, Cacao y Agroturismo, FICCA, en Neiva, son mucho más que dos eventos alrededor de productos que ya hacen parte de nuestra identidad. Son una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo con las ventajas que tenemos y, sobre todo, hacia dónde queremos llevar al departamento.
Porque si algo ha demostrado el Huila durante años es que tenemos con qué. Tenemos café, cacao, piscicultura, turismo, gastronomía, paisajes, cultura y, sobre todo, miles de hombres y mujeres que trabajan todos los días para que esos productos lleguen a otros mercados. El desafío está en nuestra capacidad para transformar esa riqueza, conectarla y convertirla en oportunidades que permanezcan en el territorio.
El café es quizá el mejor ejemplo. El Huila no solamente es uno de los principales productores de café de Colombia; es también un territorio reconocido por la calidad de sus cafés. Detrás de cada saco hay familias, municipios, fincas, caminos, conocimiento y generaciones enteras dedicadas a una actividad que se convirtió en parte fundamental de nuestra identidad.
Pero durante demasiado tiempo hemos medido nuestro éxito principalmente por cuánto producimos. Tal vez llegó el momento de preguntarnos cuánto valor somos capaces de generar alrededor de aquello que producimos.
Ahí está una de las grandes lecciones que deja ExpoCafé en Pitalito.
Una feria de café no debería ser solamente una exposición de productos. Cuando vemos catadores, baristas, tostadores, productores, compradores, emprendedores, concursos, subastas y ruedas de negocios reunidos en un mismo espacio, lo que realmente estamos viendo es un ecosistema.
Pitalito tiene todo para convertirse en uno de los grandes referentes de ese ecosistema. El sur del Huila no debería ser reconocido únicamente como una región que produce café. Puede convertirse en un territorio donde se vive el café: donde un visitante llegue a una finca, conozca el proceso, camine entre cafetales, participe en una catación, conozca a una familia productora y regrese a su lugar de origen contando una historia sobre el Huila.
Eso es vender mucho más que una taza. Es vender territorio.
Y mientras Pitalito puede consolidarse como un gran epicentro del café de especialidad, Neiva tiene otra responsabilidad: convertirse en la puerta de entrada para conectar todo ese potencial con Colombia y con el mundo. Allí FICCA tiene un papel que va mucho más allá de los escenarios, las muestras comerciales o los visitantes que llegan durante los días de feria.
FICCA representa una posibilidad de conectar productores con compradores, empresarios con mercados, emprendedores con inversionistas y el territorio con visitantes nacionales e internacionales.
Cada persona que llega al Huila para participar en una feria se hospeda, come, se moviliza, compra y conoce.
Cada comprador que prueba un café huilense puede convertirse en una relación comercial. Cada visitante que conoce una finca puede convertirse en un turista futuro.
Por eso los eventos masivos tienen un valor que muchas veces no alcanzamos a dimensionar.
No son solamente cuatro días de actividad. Son una posibilidad de generar relaciones que pueden durar años.
Pero aquí está el verdadero reto: debemos dejar de pensar en las ferias como acontecimientos aislados.
El éxito de ExpoCafé o FICCA no debería medirse únicamente por el número de visitantes, los escenarios llenos o las fotografías que circulen en redes sociales. También deberíamos preguntarnos qué sucede después.
¿Cuántos negocios nuevos se concretaron? ¿Cuántos compradores regresarán? ¿Cuántos productores accedieron a nuevos mercados? ¿Cuántos turistas decidieron volver? ¿Cuántos jóvenes encontraron oportunidades de formación o empleo? ¿Cuánto conocimiento quedó instalado en el territorio?
Ahí está la diferencia entre organizar un evento y construir una estrategia de desarrollo.
El Huila necesita pensar en lo que ocurre después de la feria. Necesitamos seguimiento a las ruedas de negocios, acompañamiento a los productores, transformación local, investigación, tecnología, formación y financiación. Necesitamos conectar universidades, empresas, productores y gobiernos alrededor de objetivos comunes.
Y necesitamos aprender a contar mejor lo que tenemos.
Porque el mundo no compra solamente productos.
También compra historias, experiencias, conocimiento, confianza y origen. Podemos decir que tenemos un café excepcional, pero también podemos contar quién lo cultivó, dónde nació, cómo fue procesado y qué significa para una familia que ese café llegue a otro país.
Esa historia tiene valor. Y ese valor puede convertirse en economía.
Por eso ExpoCafé y FICCA nos dejan una discusión que va mucho más allá del café. Nos obligan a pensar en el modelo de departamento que queremos construir.
¿Queremos seguir siendo principalmente productores de materias primas? ¿O queremos avanzar hacia un Huila que transforma, innova, crea marcas, desarrolla conocimiento, atrae turismo y participa directamente en los mercados donde se consume aquello que producimos?
Producir más no necesariamente significa desarrollarnos más. El verdadero desarrollo aparece cuando somos capaces de capturar una mayor parte del valor que generamos.
Y esto no solamente aplica al café. También al cacao, la piscicultura, las frutas, la panela y el turismo. El Huila tiene una diversidad que deberíamos aprovechar mucho más.
Tenemos municipios diferentes, productos diferentes, culturas diferentes y experiencias diferentes. El reto está en dejar de verlos como esfuerzos independientes y comenzar a construir una verdadera narrativa territorial.
Que alguien llegue a Neiva por FICCA y descubra que detrás de esa feria existe todo un departamento. Que alguien llegue a Pitalito por ExpoCafé y termine recorriendo una ruta cafetera. Que un comprador internacional conozca un café producido en un municipio y termine interesado en otros productos del Huila.
Eso es construir economía alrededor de los eventos.
Eso es convertir una feria en una plataforma.
Y eso también es construir marca Huila.
No necesitamos inventarnos una identidad. La identidad ya existe. Está en el campesino que se levanta antes del amanecer para recoger café, en la mujer que transforma el producto, en el joven que aprende barismo, en el productor que experimenta y en el emprendedor que decide crear una marca.
Lo que necesitamos es conectar esas historias con el mundo.
Por eso el gran desafío del Huila no es simplemente hacer más eventos. Es hacer que los eventos produzcan más futuro. Que cada feria deje negocios, que cada negocio genere empleo, que cada visitante encuentre una razón para regresar y que cada productor encuentre una oportunidad para crecer.
ExpoCafé en Pitalito y FICCA en Neiva nos están mostrando que tenemos productos capaces de competir, territorios capaces de atraer visitantes y personas capaces de construir negocios.
Ahora necesitamos dar el siguiente paso: pasar de la vitrina a la estrategia, de la feria al ecosistema y de la producción al valor agregado.
El mundo ya sabe que el Huila produce café. Ahora la pregunta es mucho más ambiciosa: ¿seremos capaces de lograr que el mundo también conozca todo lo que el Huila puede crear alrededor de ese café?
Ahí está buena parte de nuestro futuro.
No se trata solamente de producir para Colombia y para el mundo. Se trata de transformar desde aquí, crear desde aquí, vender desde aquí y lograr que una parte cada vez mayor del valor generado por nuestra riqueza permanezca en nuestro territorio.
Tal vez esa sea la verdadera tarea que nos dejan ExpoCafé y FICCA: no simplemente celebrar lo que somos, sino utilizar lo que somos para decidir hacia dónde queremos ir.
Y el Huila tiene una oportunidad que no puede dejar pasar: dejar de ser reconocido solamente por lo que produce y empezar a ser reconocido por lo que transforma, lo que crea y el valor que es capaz de generar desde su propio territorio.