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Por Sergio Trujillo 
Diputado Asamblea del Huila

Las más recientes cifras de comercio exterior revelan un dato que debe invitarnos a reflexionar con optimismo, pero sobre todo con decisión: las exportaciones colombianas crecieron 1,3% en 2025 frente al mismo periodo del año anterior, gracias al impulso de los productos del campo, alimentos y bebidas, mientras que sectores tradicionales como combustibles y minería enfrentaron retos de precio y demanda. 

Este crecimiento tiene un matiz claro: el sector agropecuario no solo jalona las exportaciones, sino que se perfila como uno de los pilares más sólidos de la economía colombiana. En lo corrido del año, las ventas externas de productos agropecuarios crecieron más de 36%, con el café liderando con aumentos cercanos al 80%y aportando de manera decisiva al saldo total. 

Estas cifras no son simples estadísticas del DANE, ni un espejismo de corto plazo. Constituyen la evidencia palpable de que Colombia tiene en su campo un activo estratégico para consolidar su desarrollo económico sostenible. Cuando productos como el café colombiano -reconocido en el mundo por su calidad única-, frutas, alimentos procesados y otros bienes del agro concentran la mayor parte del crecimiento exportador, se confirma que el futuro económico de nuestra nación está profundamente ligado al campo.

Y dentro de ese campo que da razones para la esperanza, el Huila brilla con luz propia. Nuestro departamento, además de ser un referente nacional en producción de café, destaca también por su aporte en piscicultura, producción de fríjol y por ocupar un lugar relevante en cultivos como el arroz. Según estudios económicos, el sector agropecuario huilense representa más del 95% de su participación exportadora y tiene una presencia notable en mercados internacionales gracias a la calidad de sus productos. 

Este protagonismo del Huila no solo es motivo de orgullo; es una oportunidad histórica para consolidar a nuestro territorio como la despensa agrícola del país. Pero para que esa oportunidad se traduzca en bienestar sostenible para nuestras comunidades rurales, necesitamos acompañarla con inversión social en el campo, mejoras en la infraestructura vial, acceso a capacitación, ciencia, tecnología e innovación al servicio del sector productivo.

Nada de esto será posible sin políticas públicas claras, consistentes y basadas en la realidad de nuestros agricultores, piscicultores y productores rurales. Las cifras actuales demuestran que las decisiones correctas pueden transformar potencialidad en resultado: el agro sí exporta, sí genera empleo, sí dinamiza regiones enteras.

Hoy, más que nunca, es momento de apostar por el campo colombiano y por el Huila como centro neurálgico de la seguridad alimentaria, la exportación y el desarrollo regional. El presente lo confirma; el futuro nos lo exige.