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La Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que el estrecho de Ormuz “no volverá a su estado anterior”, mientras Donald Trump amenaza con atacar la infraestructura energética iraní si Teherán no cede. La tensión regional se intensifica con nuevos ataques y reacciones internacionales.

Personal de emergencia trabaja junto a un vehículo destruido en el lugar del impacto, tras un ataque con misiles lanzados desde Irán (REUTERS/Florion Goga)

La crisis en Oriente Medio escaló este domingo tras la advertencia de Irán de que se prepara para un “nuevo orden” en el Golfo Pérsico. El Comando Naval de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró que el estrecho de Ormuz “nunca volverá a su estado anterior, especialmente para Estados Unidos e Israel”, en respuesta a las amenazas del presidente Donald Trump de bombardear plantas energéticas iraníes si no se reabre la estratégica vía marítima.

El mandatario estadounidense endureció su postura al declarar que “abrirán el maldito estrecho o vivirán en el infierno”, y adelantó que, de no cumplirse sus demandas, el Ejército norteamericano atacará directamente la infraestructura petrolera de Irán. Trump también insinuó que podría extender el plazo de su ultimátum hasta el martes, mientras confirmaba el rescate de los tripulantes de un caza F-15 derribado por fuerzas iraníes.

La tensión se refleja en la región: Israel reportó una nueva ola de misiles lanzados desde Irán contra su territorio, mientras Emiratos Árabes Unidos sufrió un ataque con drones que dejó cuatro heridos y un incendio en el puerto de Sharja. Kuwait también denunció daños severos en su infraestructura petrolera tras un ataque con drones iraníes. Estos hechos consolidan la percepción de que el conflicto amenaza directamente la seguridad energética global.

En paralelo, Rusia pidió a Washington abandonar “el lenguaje de los ultimátums” y retomar la vía diplomática, mientras el papa León XIV llamó en Pascuas a que “quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz”. El precio del petróleo superó los 110 dólares por barril, reflejando el impacto inmediato de la crisis en los mercados internacionales. La región se encuentra en un punto crítico, con la posibilidad de que la confrontación escale hacia un conflicto de mayor alcance.