
En una reciente alocución nacional, el presidente Gustavo Petro presentó un diagnóstico crítico de la economía colombiana, centrando su discurso en la necesidad urgente de una reactivación productiva. El mandatario cuestionó duramente la política monetaria del Banco de la República, argumentando que las altas tasas de interés han frenado el crecimiento del PIB y golpeado sectores vitales como la construcción y la industria.
Según el jefe de Estado, la inflación actual responde a factores de oferta y no de demanda, por lo que advirtió que, de no lograrse una coordinación para reducir el costo del crédito, apelará a la figura de emergencia económica para proteger el empleo y la inversión.
El paquete de medidas anunciado por el Gobierno Nacional busca diversificar la base económica del país, alejándola de la dependencia de los hidrocarburos para fortalecer la agricultura y la pequeña industria.
Entre las acciones principales, Petro destacó el subsidio a fertilizantes, la entrega de 800.000 hectáreas de tierra a campesinos y el impulso a programas de mejoramiento de vivienda y energía solar.
Asimismo, denunció que el 84% de los beneficios de las altas tasas se concentra en el sector financiero y fondos privados, asegurando que su administración priorizará la inversión en los sectores más vulnerables para que la crisis no recaiga sobre los pobres.
Finalmente, el presidente propuso una nueva ley de financiamiento que busca gravar a los sectores que se han beneficiado del encarecimiento del crédito, solicitando al Congreso de la República un debate urgente sobre este texto.
Durante su intervención, atribuyó a la oposición y a decisiones judiciales previas el estancamiento de medidas económicas anteriores, pero enfatizó en los logros sociales de su gestión, como la reducción de la mortalidad infantil y el incremento de ingresos para mujeres.
Con este llamado, el Ejecutivo busca presionar una reforma estructural que permita financiar el gasto social y la transición energética en un contexto global de incertidumbre.