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Por Eduardo Gutiérrez Arias*

 

Donald Trump, quien cumple su segundo mandato como presidente de los EU, ha ordenado a las tropas del pentágono desarrollar operativos militares en toda Latinoamérica contra los carteles de la droga y le puso precio a la cabeza del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ofreciendo US$50 millones a quienes contribuyan con información para su captura. De esta manera los países de la región donde operan carteles de la droga, están advertidos sobre la posibilidad que tropas norteamericanas penetren su territorio a capturar o dar de baja a los grupos delincuenciales ligados al narcotráfico, a los que el presidente y el Departamento de Defensa de EU califican como terroristas.


Aunque la política norteamericana antidrogas inició hace 100 años, la “guerra contra las drogas” comenzó cuando el presidente Nixon declaró que las drogas eran “el enemigo público número uno”. En estos 54 años de guerra, los adictos a la marihuana, la cocaína y ahora el fentanilo, en el país del norte, no sólo no han disminuido, sino que se han incrementado. Tanto la OMS como diversas investigaciones científicas muestran que la guerra antidrogas genera más muertes y desastres humanos que el propio consumo de las drogas. Por eso todos los estudios han recomendado pasar de la represión y la guerra, a darle un tratamiento de salud pública, comenzando por su legalización. La ilegalización es la que eleva sus precios y convierte a las organizaciones de producción y tráfico en poderosísimas mafias que le compiten al Estado hasta en su poder militar. En Latinoamérica la guerra antidrogas ya ha dejado más de un millón de muertos y la descomposición de los aparatos estatales de la región.


Para los EU esta guerra es sólo el pretexto para su control y dominio de las oligarquías del continente. En el caso de Venezuela, están tras de su petróleo. Nicolás Maduro ganó las elecciones del 28 de julio de 2024 como lo certificó el Consejo Nacional Electoral y fue corroborado por el propio Tribunal Supremo de Justicia. Hay que decir que el voto electrónico hace del sistema electoral venezolano, uno de los más transparentes en el mundo.


EU no necesita muchos pretextos para su intervencionismo en Latinoamérica, como no lo necesitó cuando la CIA contribuyó al derrocamiento de Allende en Chile o cuando se llevaron preso a Noriega de Panamá, incluso cuando “independizó” el país para construir allí su canal en 1903, o en la guerra que armaron contra México para arrebatarle a esta nación los estados de Texas, Nuevo México y Alta California entre 1846 y 1848. Pero como bien lo dijo el expresidente Ernesto Samper, estamos vivienda nuevos tiempos de democracia y soberanía nacional y a los gringos no les será fácil someter a todo un continente que defiende su libertad. Nuestro principal aliado en esta lucha será el propio pueblo norteamericano.