Sergio Trujillo
Diputado de la Asamblea del Huila
Hay obras que una ciudad puede aplazar. Y hay otras cuya demora termina convirtiéndose en una falta de gestión. Para mí, la conexión vial entre Caña Brava y El Tesoro está entrando peligrosamente en esa segunda categoría.
Estamos hablando de un corredor de aproximadamente 2,5 kilómetros, con un puente que permitiría mejorar la movilidad entre el norte y el oriente de Neiva. Beneficiaría directamente a miles de habitantes de las comunas 2 y 5 principalmente, y tendría impacto sobre sectores de las comunas 7, 8, 9 y 10. Es movilidad, valorización, menos tiempo en los desplazamientos y nuevas posibilidades de desarrollo para una ciudad que necesita pensar en grande.
No estamos hablando de una idea que apareció ayer. En febrero de 2025, la Alcaldía anunció públicamente el inicio del proceso de estudios y diseños mediante un convenio con la Universidad Nacional, sede Manizales. En ese momento se dijo que esa etapa tomaría aproximadamente diez meses y se estimó que la primera fase de la obra podría costar cerca de $25.000 millones. Ha pasado el tiempo y seguimos hablando de estudios, ajustes, permisos y trámites.
Desde la Asamblea del Huila hemos puesto el tema sobre la mesa. El Concejo de Neiva también ha realizado debates. Las comunidades han preguntado. Las autoridades conocen perfectamente la importancia del proyecto. pero el puente todavía no despega.
Y hay algo que debe quedar muy claro. El gobernador Rodrigo Villalba manifestó la voluntad del Departamento de aportar para este proyecto, partida presupuestal que fue presentada por la Gobernación y aprobada por la Asamblea el año anterior. Pero esos recursos no pueden entregarse simplemente con una carta de buenas intenciones. Para gestionar y comprometer plata pública se necesitan proyectos maduros (fase tres): estudios, diseños, presupuestos, permisos y licencias debidamente tramitados.
Ahí está precisamente el problema. Neiva necesita una administración que corra formulando proyectos en su integralidad. Que tenga equipos técnicos capaces de formularlos, estructurarlos y llevarlos hasta el punto en que puedan tocar las puertas de la Gobernación y del Gobierno Nacional con documentos serios bajo el brazo.
Porque conseguir recursos no empieza cuando se viaja a Bogotá. Empieza mucho antes, con buenos ingenieros, arquitectos, abogados, estructuradores y profesionales que sepan convertir una necesidad en un proyecto financiable.
Mi llamado a la administración municipal es respetuoso: explíquenle a la ciudad qué está pasando con el Puente Caña Brava – El Tesoro. ¿Por qué no avanzan los estudios? ¿Qué falta? ¿Cuáles permisos siguen pendientes? ¿Quién responde por las demoras? ¿Cuál es el cronograma real? Neiva necesita estas respuestas.