Por Sergio Trujillo Lara
Diputado Asamblea del Huila
En los últimos años, los huilenses hemos aprendido una lección que no admite discusión: sin seguridad no hay desarrollo.
No hay desarrollo para el campesino que teme salir a trabajar porque una llamada extorsiva amenaza su tranquilidad. No hay desarrollo para el comerciante que ve reducidas sus ventas por el miedo. No hay desarrollo para el empresario que aplaza inversiones ante la incertidumbre. Y tampoco hay desarrollo para el turismo cuando la percepción de inseguridad termina alejando visitantes y oportunidades.
El Huila atraviesa un momento decisivo. Somos una potencia agroalimentaria para Colombia. Ocupamos el primer lugar nacional en producción de café, lideramos la piscicultura del país, somos referentes en fríjol y avanzamos con fuerza en cultivos de cacao y frutas como el aguacate. Miles de familias dependen diariamente de estas actividades para construir bienestar y progreso.
Sin embargo, esa fortaleza económica hoy enfrenta amenazas reales.
Las extorsiones se han convertido en una de las mayores preocupaciones de nuestros productores, comerciantes y transportadores. Solo en el sector cafetero, las pérdidas asociadas a este delito se estiman en cerca de 80 mil millones de pesos anuales. A ello se suma la presencia y presión de estructuras armadas ilegales que operan en regiones vecinas y que han incrementado los riesgos para la seguridad de nuestro departamento.
Las cifras tampoco pueden ignorarse. Los homicidios han aumentado en la capital huilense producto del accionar criminal de las bandas de delincuencia común. Esta es una realidad que vivimos a diario y que exige respuestas firmes y efectivas.
El turismo, una de las grandes apuestas de crecimiento para el Huila, tampoco es ajeno a esta situación. Nuestro departamento ha logrado consolidarse entre los destinos más atractivos de Colombia gracias a la riqueza cultural, el Desierto de la Tatacoa, San Agustín, el Magdalena, nuestros festivales y la hospitalidad de nuestra gente. Pero ningún territorio puede desarrollar plenamente su potencial turístico si la seguridad deja de ser una garantía.
Por eso, después de analizar con responsabilidad las propuestas que hoy se presentan para el futuro del país, he tomado junto a mi equipo político la decisión de respaldar la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella.
Lo hacemos con absoluto respeto por quienes piensan diferente. Reconocemos que otras candidaturas plantean iniciativas sociales valiosas y propuestas que merecen consideración dentro del debate democrático. Colombia necesita diálogo, inclusión y oportunidades.
Pero creemos que en este momento histórico el principal desafío nacional es recuperar la autoridad legítima del Estado y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Nuestra decisión no responde a intereses personales ni a cálculos políticos coyunturales. Responde a una convicción profunda: el Huila necesita un gobierno que comprenda la realidad de los territorios, que fortalezca a la Fuerza Pública, que enfrente con determinación a las estructuras criminales y que les devuelva tranquilidad a las familias colombianas.
Porque cuando hay seguridad, florece el turismo. Cuando hay seguridad, crece el campo. Cuando hay seguridad, llegan las inversiones. Cuando hay seguridad, prosperan las regiones.
Y hoy, más que nunca, el Huila necesita seguir creciendo.