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Por Julio Bahamón Vanegas

 

Para entender la infame persecución contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, es necesario conocer la historia violenta de Colombia.

 

La unión de todos los grupos al margen de la ley se dio, formalmente, en el año de 1987. La conformaron los grupos armados ilegales: Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias), ELN (Ejército de liberación nacional), EPL (Ejército popular de liberación), M-19 (movimiento 19 de abril), MAQL (Movimiento armado Quintín Lame), PCP-Ml (Partido comunista marxista-Leninista y su brazo armado: Las Farc -Ml-L). La mayoría, sino todos estos grupos violentos, recibieron apoyo económico de los carteles del narcotráfico, y desde entonces, existe una simbiosis, interacción, para sobrevivir.

 

Tres años antes, por orden de Escobar Gaviria fue asesinado Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia del gobierno de Belisario Betancur. En 1.985 Escobar financio la toma del Palacio de Justicia, entregándole al M-19, US$ 5 millones de dólares para que cometieran el peor crimen en la historia del país. Cinco años después, el 18 de agosto de 1.989, fue asesinado Luis Carlos Galán, líder del Nuevo Liberalismo y favorito para ganar la presidencia. Las razones, para cometer esos crímenes, fueron contundentes: Intransigencia frente al narcotráfico, su defensa a la extradición y su compromiso con una renovación moral y política.

 

¿Por qué enjuiciaron a Álvaro Uribe Vélez? El expresidente Uribe fue enjuiciado bajo la acusación perversa y falaz de manipulación de testigos y fraude procesal. Sin embargo, el proceso ha sido interpretado por amplios sectores de la opinión pública, nacional e internacional, como una instrumentalización de la justicia para eliminar políticamente al principal opositor del actual régimen.

 

Existen paralelismos evidentes, aunque con formas distintas. Los tres, Lara, Galán y Uribe, desafiaron estructuras poderosas. Los tres fueron víctimas de odio, envidias y temores políticos. Los tres simbolizan un tipo de político que no transa con el crimen ni con la corrupción.

 

Por consiguiente: Primero. - El cartel de Medellín, en alianza con grupos narcoterroristas, como las Farc y el M-19, fue responsable del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla y de Luis Carlos Galán, así como del asalto al palacio de Justicia. Segundo. - Iván Cepeda, brazo político de las Farc y aliado ideológico del M-19 y del cartel de Medellín, instrumentalizo la justicia para perseguir a Álvaro Uribe Vélez. Conclusión. - Por lo tanto, Álvaro Uribe Vélez es víctima de una persecución política y judicial promovida por quienes integraron o heredaron el legado de las estructuras criminales que asesinaron a Lara y Galán, y atacaron el Palacio de Justicia.

 

Corolario: Quienes asesinaron a Lara y Galán, y asaltaron el Palacio de Justicia, hoy persiguen a Uribe desde los estrados judiciales. No descansaremos hasta ver resarcida su libertad y sus derechos políticos.