Por Miguel Antonio Parra Méndez*
El representante Triana, se dedicó a vociferar a los gritos en el congreso contra Petro, para congraciarse con su jefe “el coscorrón “Vargas lleras; en ese sainete se olvidó de abogar por su pueblo, sin vías, se olvidó de gestionar por las obras inconclusas de toda la vida, y por las ultimas de su otro jefe, Gonzales Villa, que dejó elefantes blancos como el colegio de la infelicidad en la plata su tierra y en la argentina, eso no deja de ser una obra macabra de corrupción y vergüenza.
Algunos metidos a la política, creen manejar el electorado como hace veinte años, a punta de berrinches quejas, lagrimones y críticas, sin plantear nada de nada, no han hecho nada en su puta vida y quieren maquillar su inutilidad a punta de verborrea, talvez por eso, en el occidente, a Triana, lo apodan, “la chicharra", jode de noche para que oscurezca y de día, para que salga sol, y no le apunta.
La historia de los políticos huilenses de occidente, en las manifestaciones circenses es un libro abierto; Alfredo Gómez Perdomo, andaba desde la Plata, por todo el departamento, con una trompeta, montada en la parrilla de un campero, a gritos, se presentaba como el caudillo de las muchedumbres, nunca lo eligieron, terminó con el ruido, asustando a los niños y quemando su electorado a punta de burlas.
Edmundo Aljach, un político huilense, pasado por turco, una vez perdía en las urnas, preguntaba
- cuántos votos hacen falta, -
diez, don Edmundo-
-” voy traerlos”-
y cogía para el occidente del huila.
Los gritos del "coloreto “levantaban aplausos y vivas, pero no contó con el occidente y se quemó siempre.
Los mejores discursos los escuche en el occidente a Rivera Celis, pulido claro agradable y contundente, tanto, que nació de la irreverencia de su izquierda, voleando piedra en su juventud, precisamente contra la policía, le alcanzo en la moderación liberal, le falto de alcalde godo y hoy le sobra de recalcitrante derecha en el pueblo camandulero.
Los berrinches, gritos, hojarascas y volteretas de circo, no han dado resultado nunca para las urnas, ni siquiera en la última manifestación del actual gobernador, que, en un derroche de populismo circense desesperado, con el enredo de los carros cisterna de su antecesor, se vistió de bombero, ese acto le valió para que un pescador del quimbo, en el occidente, lo confundiera con un nicuro.
*Crónicas Miguel Antonio Parra