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Gabriel Calderón Molina

 

En esta columna continúo ocupándome de los efectos poco positivos que para el turismo del Huila y la cultura, ha tenido la decisión de la Unesco que elevó a la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad los parques arqueológicos de San Agustín e Isnos el 5 de diciembre de 1995. Digo, poco positivos, porque los datos del ICANH (Instituto Colombiano de Antropología e Historia) sobre la cifra de visitantes a lo largo de estos 29 años a estos sitios así lo demuestran, indicando   que esa decisión no tuvo los efectos turísticos esperados, como ha ocurrido en otras partes del mundo después de haber recibido similar distinción mundial.

 

En febrero de 1995, el Comité Técnico de la Unesco visitó de incognito y durante toda una semana los parques arqueológicos de Mesitas en San Agustín y Alto de los ídolos y Alto de las Piedras de Isnos con el fin de estudiar las   características de la cultura arqueológica y reunir los requisitos exigidos para entrar a ser parte de los patrimonios mundiales. Al concluir su recorrido fui citado, como alcalde de San Agustín, a una larga reunión en la cual, como conclusión, me presentaron varias recomendaciones y una exigencia para que, en el caso de ser declarados como Patrimonio de la Humanidad los parques, estos se convirtieran en un destino turístico y cultural nacional e internacional. Se habló ese día de la posibilidad de que en los siguientes 10 años se sobrepasara la cifra de los 300.000 visitantes para lo cual era indispensable mejorar la intercomunicación vial entre los tres parques. Y que también, los sectores urbanos fueran un epicentro de cultura precolombina, artístico y artesanal.

 

En cuanto a la exigencia, quedó consignado en el acta que el crecimiento urbano de San Agustín no avanzara hacia el parque arqueológico en razón de que la contaminación ambiental deterioraría, con el correr del tiempo, los petroglifos y la estatuaria. 

 

Nada de esto se ha cumplido 29 años después.   Duele que las recomendaciones y la exigencia de dicho Comité no se han hecho realidad. Y en cuanto al turismo, lo mismo. Los datos del ICANH del pasado el mes de marzo, muestran las tristes cifras de turistas que han visitado los parques arqueológicos, como transcribo a continuación: En 1995: 59.614. En 1996: 69.189. En 1997: 75.073. En 2000: 39.999. En 2002: 23. 304. Quince años después, en 2009: 57.396. En 2015: 88.910. En 2023: 85.416 y en el año pasado 2024, veinte nueve años después: 69.059 visitantes, igual al año 1996.

 

Aparte del hotelería de San Agustín, Isnos y Pitalito, ¿a quién le duele esta triste realidad? A las instituciones públicas nacionales, departamentales y municipales pareciera que esta gran opción turística y cultural nada les ha importado. Mientras tanto se pierden grandes posibilidades de empleo y desarrollo económico de nuestro Huila. En conclusión, la gran falla ha sido la falta de promoción y publicidad de esta gran fortaleza turística y cultural que la Unesco si supo valorar.