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Wilfred Trujillo Trujillo
Diputado Asamblea del Huila

El pasado 15 de octubre conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha que nos invita a reconocer a quienes, desde nuestros campos, trabajan cada día para alimentar a sus familias, sostener la economía campesina y contribuir al desarrollo del Huila.

Detrás de cada taza de café, de cada cosecha y de muchos de los productos que llegan a nuestras mesas, hay mujeres que madrugan, siembran, cosechan, emprenden y transforman el campo. Su trabajo no siempre recibe el reconocimiento que merece, pero su aporte es fundamental para la economía, la cultura y la identidad de nuestro departamento.

En el Huila, su contribución se refleja en una de nuestras actividades más representativas: la caficultura. Cerca de 28.000 mujeres participan en este sector, aportando sus conocimientos y experiencia a la producción de uno de los cafés más reconocidos de Colombia. Muchas, además, lideran asociaciones, impulsan emprendimientos y trabajan para que el valor de lo que producen llegue directamente a sus familias y comunidades. Pero las mujeres rurales son mucho más que cifras. 

Son productoras de alimentos, emprendedoras, líderes comunitarias y guardianas de conocimientos que pasan de generación en generación. En ellas también permanece viva una parte importante de nuestra identidad campesina, nuestras tradiciones y nuestra relación con la tierra.

Reconocer su aporte también implica hablar de los desafíos que enfrentan. Todavía existen barreras para acceder a la propiedad de la tierra, al crédito, a la asistencia técnica y a mejores oportunidades de comercialización. A esto se suman las labores domésticas y de cuidado que muchas asumen diariamente, responsabilidades fundamentales para sus hogares, pero que con frecuencia permanecen invisibles y sin remuneración.

Por eso, conmemorar esta fecha no puede quedarse en un mensaje de felicitación. También debe llevarnos a reflexionar sobre las oportunidades que estamos construyendo para las mujeres del campo. 

Necesitamos fortalecer sus proyectos productivos, acompañar sus asociaciones, facilitar su acceso a los mercados y garantizar que tengan una participación real en las decisiones que afectan sus territorios.

El Huila tiene un enorme potencial agrícola, cafetero y agroindustrial. Aprovecharlo significa reconocer que el desarrollo rural también depende de la autonomía económica, el liderazgo y las capacidades de las mujeres. Cuando ellas acceden a mejores oportunidades, se fortalecen sus familias, crecen sus emprendimientos y se dinamizan las economías locales.

El campo no se construye únicamente con semillas, herramientas y cosechas. También se construye con el conocimiento, la perseverancia y el trabajo de quienes lo mantienen vivo todos los días.

Por eso, el pasado 15 de octubre fue una oportunidad para recordar que detrás de la riqueza agrícola del Huila hay miles de mujeres que merecen ser reconocidas, escuchadas y respaldadas. Mujeres que no solo trabajan la tierra, sino que también cultivan oportunidades para las nuevas generaciones.

Reconocer a las mujeres rurales es reconocer la fuerza del Huila. Y convertir ese reconocimiento en oportunidades concretas es una tarea que debemos asumir entre todos.