Por Sergio Trujillo
Diputado Asamblea Departamental del Huila
¿Cuántos muertos más necesitamos para actuar? Esa pregunta, dolorosa pero necesaria, debemos hacérnosla todos los huilenses frente a lo que está ocurriendo en la Ruta 45, la principal arteria vial del departamento y uno de los corredores más importantes para la movilidad, el comercio, el turismo y la economía del sur colombiano.
En los últimos meses, este corredor vial dejó de ser solo una ruta de conexión para convertirse, en varios de sus tramos, en escenario de atracos violentos, heridos y muertes. Los datos son alarmantes: entre el 11 de febrero y el 13 de junio de 2026 se han identificado 8 eventos delictivos de alto impacto, con 11 víctimas directas, 4 personas fallecidas y 5 heridas. No estamos hablando de hechos aislados. Estamos frente a una situación grave que exige respuestas inmediatas.
Los reportes conocidos evidencian ataques con armas de fuego, armas traumáticas y armas blancas; hurtos violentos de motocicletas; interceptaciones en movimiento; hechos ocurridos en la noche y la madrugada; y puntos críticos que se repiten, especialmente en los tramos Pitalito – Timaná, Neiva – Campoalegre – Hobo, el sector de La Sardinata y la variante Campoalegre.
Por la Ruta 45 se mueve la producción agrícola, el comercio, el transporte de pasajeros, el turismo, la vida diaria de miles de familias y buena parte de la economía regional. Cuando una vía estratégica se convierte en territorio de zozobra, pierde el ciudadano, pierde el empresario, pierde el campesino, pierde el turista y pierde el Huila.
No podemos acostumbrarnos a vivir con miedo. No podemos aceptar que una persona salga a trabajar, a estudiar, a visitar a su familia o a transportar su motocicleta y termine siendo víctima de bandas que actúan con violencia, aprovechan la falta de iluminación, la baja presencia institucional y las debilidades en los planes candado.
Por eso, desde la Asamblea Departamental del Huila presenté una proposición para citar a debate de control político a las entidades que tienen responsabilidad directa o indirecta en la seguridad, movilidad e infraestructura de este corredor vial.
Queremos respuestas claras. ¿Cuántos patrullajes se están realizando? ¿Dónde están los puestos de control? ¿Qué bandas han sido identificadas o desarticuladas? ¿Qué está pasando con los planes candado? ¿Qué acciones se adelantan para mejorar la iluminación y la infraestructura en los puntos críticos? ¿Cómo se están articulando las alcaldías de Pitalito, Timaná, Hobo, Campoalegre y Gigante?
Este debate no busca protagonismos ni culpables políticos. Busca soluciones. Busca proteger vidas. Busca que la institucionalidad actúe de manera coordinada, con resultados concretos y verificables.
La seguridad nos compete a todos, pero las autoridades tienen la obligación de responder. Defender la Ruta 45 es defender la tranquilidad, la economía y la dignidad del Huila.
No podemos esperar una víctima más para actuar.