RADIO EN VIVO
00:00 / 00:00

gabriel

Gabriel Calderón Molina

Una de las grandes debilidades que ha tenido la planeación en el Huila ha sido la falta de visión sobre la trascendencia del turismo como alternativa de desarrollo regional. De nada ha servido el estudio Huila Futuro, elaborado hace más de veinte años como resultado de los análisis económicos regionales del grupo de trabajo liderado por el economista Dr. Germán Palomo García, en el cual el turismo figura como la segunda opción para el desarrollo huilense, después de la economía agropecuaria. Quienes han tenido las responsabilidades políticas y administrativas en los gobiernos de las pasadas dos décadas no le han concedido a la alternativa ecoturística el valor estratégico requerido para acrecentar la productividad de la economía huilense, ignorando el gran potencial que esta alternativa tiene de norte a sur de nuestro departamento.

Esta falta de visión ha impedido impulsar el turismo y hacer de esta opción una gran fortaleza económica de la región. No se ha tenido en cuenta que el Huila es un departamento ubicado entre dos cordilleras y que, por lo tanto, su geografía ofrece un gran potencial para el turismo de naturaleza, una de las grandes preferencias de quienes visitan el país. Turismo de naturaleza en el Huila son, por ejemplo, el que ofrecen el desierto de la Tatacoa, los municipios de Paicol, Palestina, San Agustín e Isnos, y muchos otros lugares que deberían ser objeto de estudios ecoturísticos.

San Agustín e Isnos son municipios que se presentan como sedes de la Cultura Agustiniana por los parques arqueológicos declarados Patrimonio de la Humanidad. Solamente así se les muestra ante los turistas. No se tiene en cuenta que la dimensión de su naturaleza en el Macizo Colombiano y el lugar de nacimiento del Magdalena ofrecen un gran potencial para el ecoturismo. Si los funcionarios del departamento encargados del desarrollo del turismo visitaran en detalle la geografía de estos dos municipios, incluso el de Saladoblanco, comprenderían la importancia de impulsar el ecoturismo regional. Comprenderían que más allá de la estatuaria lítica que los caracteriza, está su potencial turístico de naturaleza. La existencia de la Laguna de la Magdalena y del Buey, de saltos y cascadas, de los cañones de sus ríos (Magdalena, Sombrerillos), de El Estrecho, de volcanes (Pan de Azúcar y Puracé), demuestran el potencial para el desarrollo del ecoturismo.