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Alfonso Vélez Jaramillo

Si yo no hubiera sido testigo presencial hace varios años, de la más agresiva y peligrosa desforestación de los indígenas, algunos ya muy ricos, para ampliar sus cultivos de papa, a menos de 200 metros del Páramo de Las Papas, no me atrevería a escribir esta nota. 

Este es un atentado continuado e imperceptible para las autoridades, por acción o por omisión, en el lado del Departamento del Cauca, a pocos metros de la Laguna de la Magdalena, nacimiento del Rio Magdalena, en el Macizo Colombiano.

Y lo menciono para rechazar el posible error que está a punto de cometer el Gobierno en el  Parque Nacional Natural Puracé, especialmente, en territorio huilense en donde se entregarán a las comunidades indígenas del Cauca, unas 47 mil hectáreas. 

Es un territorio mayor, tres mil hectáreas, que la famosa zona de distensión de San Vicente del Caguán, que concedió Andrés Pastrana, sin condiciones a las Farc, en su frustrado proceso de paz, siendo. presidente. 

Y no es para menos que los alcaldes de la zona y el gobernador del Huila Rodrigo Villalba Mosquera, deban estar alerta por esta situación, ya que se trata del Parque Nacional Natural Puracé, localizado en el Macizo Colombiano, la estrella fluvial colombiana.

Es un área protegida declarada por la Unesco como Reserva de Biosfera, ubicada en el Cinturón Andino, en donde nacen ríos Magdalena, Cauca, Patía y Caquetá, cuatro de los más importantes afluentes del país. 

Reitero, esto sucede en la parte del Cauca, a menos de 200 metros en línea recta de la Laguna de la Magdalena, Páramo de las Papas, donde nace nuestro emblemático Rio Magdalena.

Allí ya existen sin control extensos cultivos de papa, que dañaron los páramos adyacentes de Mercaderes  y Sotará.

Considero que es  una agresión contra la vida, porque están terminando con los frailejones y el bosque primario para establecer sus cultivos y criar ganado, sin contar que hay algunos cultivos ilícitos. 

A simple vista, da la impresión de que nadie se ha dado cuenta, porque cada día hay menos bosque y más cultivos de papa y nadie dice nada. 

El frailejón y los bosques primarios, generan las condiciones para la creación de agua y el sostenimiento de los páramos. 

Y sin temor, se puede inferir que históricamente ha existido complicidad de las organizaciones ambientales del Cauca, inclusive de los resguardos indígenas, autoridades civiles y la comunidad en general.

Inclusive, del mismo Estado colombiano, que hace caso omiso y no demuestra su interés en el propósito general de salvar  este macro ecosistema.

En el Macizo Colombiano, nacen los ríos Guachicono que aguas abajo toma el nombre de Patía y desemboca en el Océano Pacifico, el Cauca, Caquetá, Magdalena, inclusive el Putumayo, que nace un poco más al Sur, en el Nudo de los Pastos y desemboca en el Rio Amazonas.

El Magdalena, tributa sus aguas en el Mar Caribe, recorre más de 1.500 kilómetros desde su nacimiento en el Páramo de Las Papas.

Estos cinco grandes afluentes, son los más importantes del país y se deslizan de manera independiente sobre los cuatro puntos cardinales del territorio nacional, llevando vida y desarrollo y no podemos dejarlos morir.

Se especula, no se conoce la decisión oficial, que  la Agencia Nacional de Tierras (ANT), está ultimando asuntos jurídicos para adjudicar ese extenso territorio en el departamento del Cauca y zonas aledañas del Huila, a las comunidades indígenas del Cauca.

Inclusive a algunos campesinos, como parte de la Reforma Agraria adelantada por el gobierno nacional, para satisfacer compromisos históricos de tierras, incluyendo 60. 720 hectáreas, de otros predios en el norte del Cauca. 

El presidente Gustavo Petro debe hacer claridad, cuanto antes, a los huilenses porque la preocupación es mayor en los municipios del Huila San Agustín, Isnos, Saladoblanco, La Argentina y La Plata, en el núcleo del Macizo Colombiano, reconocidos por su inmensa riqueza natural e hídrica, 

Las tierras que van a entregar a los indígenas, son áreas protegidas ubicadas en el Páramo de Puracé, que aloja la cadena volcánica de los Coconucos, incluyendo el volcán activo Puracé.

Sobre las cuales, igualmente desde hace años existe un litigio entre el Huila y Cauca, que en varios sitios ha tratado de correr sus límites por comunidades indígenas.

La preocupación, es por la preservación del Macizo colombiano, una zona que no debe ser dedicada a la explotación agrícola, sino a la conservación para la generación de agua.9

Este es un aviso que genera preocupación, por cuya razón el presidente Gustavo Petro y su gobierno, tienen la palabra con el Huila.