RADIO EN VIVO
00:00 / 00:00

Sergio Trujillo
Diputado Asamblea del Huila

El ataque con drones cargados de explosivos perpetrado en la mañana de ayer contra el puesto de policía en Palermo es la prueba reina de que la criminalidad en nuestro departamento escaló a un nivel técnico sin precedentes. No podemos permitir que el terrorismo sobrevuele la cabeza de los huilenses mientras el miedo se toma las calles de nuestras cabeceras municipales. En el Huila hay alarma, hay zozobra, y lo digo con la profunda responsabilidad de quien recorre cada rincón de esta tierra: la delincuencia avanza rápido y nuestra capacidad de respuesta institucional debe ser aún más veloz.

La radiografía que presenta la ONG IndePaz sobre esta modalidad delictiva es francamente escalofriante. Entre 2023 y octubre de 2026, Colombia ha soportado la embestida de 716 ataques con aeronaves no tripuladas. Solo este año la crisis se agudizó con 318 atentados (un promedio de un bombardeo cada 20 horas), teniendo su pico más crítico en agosto pasado con 56 ataques. Estar en el ojo del huracán del terrorismo digital en América Latina nos obliga a activar todas las alarmas nacionales.

En el plano local, la estructura Ismael Ruiz de las disidencias de las Farc ha golpeado de manera consecutiva a municipios como Aipe, Teruel, La Plata, la zona rural de Neiva y ahora Palermo. Ya sufrimos la dolorosa pérdida del militar Samuel Pinzón en Aipecito, cargamos con el drama de los uniformados heridos y con la penosa realidad de niños que en Teruel debieron abandonar sus escuelas por quedar en la línea de fuego.

Frente a esta crítica realidad, es imperativo reconocer que el Gobierno Nacional, que apenas arranca y lleva unos meses en el ejercicio de sus funciones, ha mostrado voluntad política y una genuina preocupación por el sur del país. Prueba contundente de ello fue la reciente e histórica visita a Neiva de tres ministros del despacho junto a la cúpula militar y de policía en pleno. El consejo de seguridad extraordinario adelantado en la capital opita no fue un saludo a la bandera; allí se sentaron las bases analíticas de la problemática, se revisaron las debilidades tecnológicas de la Fuerza Pública y se trazó una hoja de ruta técnica que, estamos seguros, empezará a dar resultados contundentes muy pronto.

Sin embargo, el clamor de la dirigencia del Huila no es de confrontación, sino de agilidad: necesitamos que los planes aprobados pasen urgentemente del papel a la práctica. Hacemos un llamado respetuoso para que se agilice la llegada de los sistemas de interceptación técnica y los drones de última generación para las Fuerzas Militares. De igual manera, la instalación del enmallado de protección para las 11 estaciones de policía prioritarias en el departamento no da espera; es un blindaje urgente e indispensable mientras se consolida la contraofensiva tecnológica.

Mientras la Gobernación del Huila optimiza al máximo los recursos de Fonsecon para sistemas antidrones móviles, y Neiva hace esfuerzos presupuestales propios, requerimos que el despliegue del Ministerio de Defensa se materialice en el territorio sin contratiempos burocráticos. El Huila confía en la gestión del nuevo gobierno y en las conclusiones de su cúpula militar; por eso mismo, el llamado es a blindar las vidas de nuestra población civil de manera inmediata. Los violentos no dan tregua y el Huila necesita que las herramientas tecnológicas prometidas aterricen ya en nuestras bases y estaciones.