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Por Gabriel Calderón Molina

Uno de los principales indicadores de competitividad de las ciudades es la infraestructura vial. En el caso de Neiva, las vías se han convertido en uno de los factores negativos del desarrollo urbano por su deterioro acelerado y sin proyectos de mejora.

Una vía, de acuerdo con los expertos, se deteriora por diferentes razones como son el desgaste por su uso, las fallas en las especificaciones técnicas, la deficiencia de la calidad de los materiales, la falta de un adecuado drenaje, las obras de acueducto y alcantarillado que dejan las cicatrices a medias, entre otros aspectos. Un barrio, reconocido hace unos treinta años como lo es la Gaitana, sufre hoy las consecuencias del deterioro vial por el agrietamiento de las placas de concreto, como si nadie en el sector pagara impuestos al municipio.

Durante las tantas administraciones municipales que han pasado, no se ha escuchado jamás un plan ambicioso que año a año vaya recuperando zonas para el total del enmallado vial de Neiva. Se priorizan unos nuevos proyectos, pero se descuidan las zonas o barrios antiguos, que también hacen parte del desarrollo económico y social del municipio.

Algo que también deberían hacer los ingenieros, o sus asociaciones, para que las veedurías sean más eficientes es poner los ojos en la inversión vial para que se garantice que las especificaciones, diseños, materiales y la construcción cumplan con la normatividad técnica. Hasta ahora jamás se ha escuchado que este tipo de gremios se pronuncien sobre este tema. Pueden existir aquí fallas graves por parte de contratistas debido a que interventores y supervisores se amangualan y no se “pisen las mangueras”, por lo cual se requiere de un tercero que en forma neutral haga seguimiento a la calidad de las obras viales.

Es hora de que las autoridades y los ciudadanos pongamos más atención a este sector de gasto público, porque la competitividad se afecta cuando en las ciudades se descuidan estos aspectos de la inversión o cual tiene efectos multiplicadores negativos como el bajo interés de invertir en Neiva, por propios o foráneos, al ver el daño permanente de vehículos que la transitan diariamente, los accidentes y la pérdida del valor de las propiedades urbanas. Esto debería alertar a todos los estamentos para que así crezca el interés por el desarrollo. Armenia, Pereira y muchas otras ciudades son un ejemplo.

Es hora de que la ciudad de Neiva se proyecte con un mejor porvenir mejorando sustancialmente su infraestructura vial, de manera que los impuestos que pagamos se inviertan, no en burocracia inútil como ha venido ocurriendo, sino haciendo de Neiva una ciudad más atractiva. Que opinan los concejales al respecto.