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Sergio Trujillo
Diputado Asamblea del Huila Campañas y elecciones

El Huila vive un momento decisivo. Nuestro departamento tiene enormes oportunidades en el campo, el turismo, la energía, la infraestructura,  la educación y la generación de empleo, pero también enfrenta retos que no pueden asumirse desde la improvisación ni desde los afanes personales. Cuidar el Huila exige carácter, conocimiento del territorio, respeto por lo construido y, sobre todo, una profunda vocación de servicio.

En  política se habla mucho de relevo generacional, pero esa expresión no puede reducirse a un asunto de edad. La renovación verdadera no consiste en cambiar nombres por cambiar nombres, ni en remplazar experiencia por entusiasmo sin rumbo. Una nueva generación debe ser capaz de escuchar, aprender, construir en equipo y reconocer que los avances de un territorio no nacen de aventuras individuales, sino de procesos colectivos que deben cuidarse, corregirse y proyectarse.

La política seria se hace caminando municipios, hablando con campesinos, comerciantes, transportadores, mujeres, jóvenes, líderes comunales y empresarios. Se hace entendiendo los problemas de las vías terciarias, la seguridad, la salud, la educación, el empleo y la productividad. Se hace con los pies en el territorio, no desde la distancia ni desde la comodidad de los privilegios.

Por eso, el debate que viene no puede girar alrededor de quién muestra más músculo. El Huila merece una conversación más alta. Merece ideas, propuestas, transparencia y claridad. Quien aspire a orientar los destinos del departamento tiene la obligación ética de decirle a los huilenses de dónde viene, con quién llega, qué intereses representa, cómo ha construido su vida pública y qué garantías ofrece para cuidar los recursos de todos. Noticias locales

La transparencia no puede ser un discurso de campaña; debe ser una conducta permanente. En tiempos en los que la ciudadanía desconfía de la política, los liderazgos regionales tienen que dar ejemplo de austeridad, coherencia y responsabilidad. No basta con querer llegar. Hay que demostrar para qué se quiere llegar. No basta con tener aspiraciones. Hay que tener legitimidad, trayectoria, equipo y respeto por la gente.

También es necesario decirlo con claridad: la experiencia no estorba a la renovación. Al contrario, la orienta. El Huila debe abrirle paso a nuevas generaciones, pero sin desconocer el valor de quienes han construido institucionalidad, gobernabilidad y resultados. La tarea no es romper por romper; la tarea es continuar lo que sirve, corregir lo que debe mejorar y proyectar con visión moderna lo que el departamento necesita para los próximos años.

Creo en una generación que no llega a dividir, sino a unir; que no llega a imponer, sino a escuchar; sino a servir. Una generación que entiende que el Huila no es un botín  político, sino una responsabilidad histórica. Nuestro deber es cuidar este territorio, defender su gente y trabajar con seriedad para que el desarrollo llegue a todos los municipios.

El futuro del Huila no puede quedar en manos de la improvisación ni de liderazgos que confundan poder con servicio. Este departamento necesita una política más limpia, más cercana, más sobria y más comprometida. Una política que mire a los ojos a la gente y que entienda que gobernar es cuidar. Y cuidar el Huila, hoy más que nunca, es una tarea que nos convoca a todos.