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Por Eduardo Gutiérrez Arias

“NO REYES” es el nombre en inglés de las jornadas de rechazo en los Estados Unidos en contra del gobierno de Donald Trump. 

Las protestas se han extendido por los 50 Estados de la unión americana. Uno de los más combativos ha sido Minnesota en cuya capital Minneapolis se han movilizado más de 100.000 manifestantes. Pero también en Washington, Nueva York, Chicago, San Francisco, Los Ángeles, Miami y otras 3.300 ciudades y pueblos se han presentado tres grandes jornadas, en cada uno de las cuales han participado alrededor de 9 millones de manifestantes, todos en oposición al presidente, siendo las mayores movilizaciones de los últimos tiempos en Norteamérica. 

El motivo de estas protestas han sido el rechazo de las políticas migratorias del actual gobierno, el alto costo de vida, la guerra de agresión contra Irán y el autoritarismo de la Casa Blanca.

En medio de una gran pasividad de la ONU, el presidente norteamericano Donald Trump invadió a Venezuela, matando a muchos civiles inocentes y secuestrando al Presidente de la República elegido por voto popular a quien ahora pretende juzgar como delincuente, le ha hecho un criminal cerco militar a Cuba, impidiéndole el ingreso de petróleo y gas, vital para su sostenimiento económico, intimida a México y Colombia por su ayuda solidaria a la isla caribeña, amenaza con anexionar a Canadá y Groenlandia y utiliza el chantaje de usar la bomba atómica para amedrentar al mundo. Aliado con el sionista de Israel, Benjamín Netanyahu, le declara la guerra a Irán chantajeándolo con destruir su cultura milenaria y hasta el papa León XIV es agredido por oponerse a sus aventuras terroristas. Ya en los propios E.U. había iniciado su guerra contra los inmigrantes utilizando al grupo parapolicial AIS. 

Es el traslado a tierras norteamericanas del viejo fascismo que en algún tiempo asoló naciones como la Italia de Benito Mussolini, la Alemania de Adolfo Hitler y la España del generalísimo Francisco Franco. El mismo fascismo que bajo la forma de dictaduras militares sembró el terror y la muerte en naciones latinoamericanas como el Chile de Pinochet, la Argentina de Videla, el Perú de Fujimori, el Paraguay de Alfredo Stroessner, al Brasil de la dictadura militar y la Colombia de los falsos positivos de Álvaro Uribe.

El experimento autoritario de Trump no ha salido como él y sus amigos del partido Republicano lo planearon. La resistencia del pueblo iraní y los pueblos árabes agredidos como Líbano, ha sido superior a cuanto estimaban los fascistas. También la conciencia democrática de los pueblos del mundo ha reaccionado con valor al salvajismo. Europa no ha sido solidaria con el tirano, Rusia y China, además de rechazar todas estas agresiones, dejan ver que los pueblos del mundo no están solos y el propio pueblo estadounidense se levanta con vigor a detener su dictador.