Por Gabriel Calderón Molina
Hace unos 12 días me llego la primera información sobre la inaudita pretensión del presidente Petro de entregar la posesión y administración de los parques arqueológicos que hay en el país a los indígenas, la cual fue confirmada después por el ex parlamentario Julio Bahamón en su columna periodística Parapeto y también, personalmente, por el congresista el Dr. Julio César Triana. Para los huilenses el legado cultural y arqueológico con que cuenta el Huila en San Agustín e Isnos y otros lugares, esa posible decisión de Petro sería una bofetada a Cultura Agustiniana. Quienes conocemos la historia de ocupación de Suramérica por los indígenas que cruzaron el estrecho de Bering hace 46.000 años y también los antecedentes ocurridos con el Parque Arqueológico de San Agustín, vemos que esta es una decisión populista y politiquera inaceptable e inconveniente para garantizar el futuro de los parques arqueológicos.
En 2006, un grupo de indígenas yanaconas que viven en zonas aledañas al Parque Arqueológico de San Agustín, creyéndose antepasados de los que construyeron la estatuaria, trataron de construir una carretera por dentro de sus predios alegando el derecho a la movilización. Esta etnia es originaria de Ecuador y Perú, de donde llegaron cuando el conquistador Sebastián de Belalcázar se hizo acompañar de 1.000 de estos indígenas para venir a conquistar las tierras del sur de Colombia. Muchos de ellos se quedaron el Cauca y en el sur del Huila, otros lo acompañaron hasta el norte como es el caso de los yanaconas que se asentaron en la región de Anaconia al oriente de Neiva.
Loa indígenas de San Agustín, por violar la ley y las normas del ICANH, entidad nacional administradora del parque, provocaron enfrentamientos con la Policía que afectaron gravemente el turismo y las actividades comerciales de San Agustín. La Unesco intervino recomendando la existencia de tan sólo un camino peatonal. Pero la confrontación continuó hasta el 2014 cuando el alcalde cedió a sus pretensiones autorizando la existencia del camino y el paso de motocicletas.
Este pésimo antecedente demuestra el poco valor que los indígenas le reconocen a la Cultura Agustiniana, a lo cual se suma la evidente la incapacidad técnica y cultural para administrar el grandioso legado de civilizaciones pasadas esparcido por los territorios de San Agustín e Isnos por su condición de simples agricultores. Hacer que estos parques y su valioso Museo, pasen a manos de ellos es un grave error. De otra parte, no se tiene en cuenta que, por decisión de la Unesco, desde 1995 son un Bien Común, Patrimonio de la Humanidad, y por lo tanto este organismo tiene mucho que ver con la forma como operen, se mantengan y se conserve esta herencia cultural mundial. Los indígenas carecen todo conocimiento y técnica para asumir semejante responsabilidad. Si es realidad lo que se sabe, todos en San Agustín y en el Huila debemos ponernos en pie de lucha para evitarlo.