En menos de 24 horas, Estados Unidos perdió dos aeronaves militares en incidentes ocurridos cerca del estrecho de Ormuz. Mientras Irán se atribuye ambos derribos, Washington sugiere que uno de ellos fue un accidente. El presidente Donald Trump prometió represalias “contundentes”, en medio de negociaciones estancadas con Teherán.

La crisis entre Washington y Teherán se intensificó este viernes tras la caída de dos aviones militares estadounidenses en la región del estrecho de Ormuz. El primero, un caza F-15E Strike Eagle, fue impactado por fuerzas iraníes dentro de su territorio. Uno de sus tripulantes fue rescatado con vida, mientras continúa la búsqueda del segundo.
Horas más tarde, un A-10C Thunderbolt II —conocido como Warthog y diseñado para apoyo aéreo cercano— se estrelló en la misma zona. Aunque el único tripulante sobrevivió y fue rescatado por el Ejército estadounidense, la versión sobre lo ocurrido genera controversia: Irán asegura haber derribado el aparato, mientras que Washington sugiere que se trató de un accidente.
Medios iraníes difundieron imágenes de los restos del F-15E, identificados con marcas del 494.º Escuadrón de Caza con base en el Reino Unido. En paralelo, helicópteros y un avión Hércules C-130 participan en las operaciones de búsqueda, mientras emisoras locales instan a la población a colaborar en la captura de los pilotos.
El presidente Donald Trump restó importancia al impacto de estos hechos en las negociaciones con Irán, aunque advirtió que Estados Unidos responderá “con dureza” en las próximas semanas. Mediadores internacionales, sin embargo, advierten que los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego se encuentran en un “punto muerto”, tras el rechazo de Teherán a reunirse con funcionarios estadounidenses en Islamabad.
La caída de dos aeronaves en un mismo día refuerza la percepción de que la crisis podría escalar rápidamente y deja en suspenso el futuro de las conversaciones diplomáticas.