
El crucero MV Hondius, en el que se ha registrado un brote de hantavirus que ya ha dejado tres muertos, tiene previsto atracar en el puerto secundario de Granadilla de Abona, en Tenerife, el próximo 9 de mayo.
A bordo viajan más de 140 personas, entre ellas 14 españoles que serán trasladados en un avión militar hasta Madrid para cumplir cuarentena, mientras que los pasajeros extranjeros serán repatriados a sus países de origen.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que tres tripulantes infectados fueron evacuados previamente a Países Bajos, y que mantiene un monitoreo constante sobre la salud de los pasajeros y la tripulación. El organismo internacional subrayó que el riesgo general para la salud pública “sigue siendo bajo”, aunque la cepa detectada es la andina, una de las pocas transmisibles entre personas.
El Gobierno español autorizó la llegada del barco a Canarias tras la solicitud de la OMS, en cumplimiento del reglamento sanitario internacional y convenios marítimos. El ministro del Interior destacó que la decisión se tomó por razones humanitarias y legales, mientras que el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, denunció falta de información por parte del Ejecutivo central sobre esta medida.
Hasta el momento se han contabilizado ocho afectados: los tres fallecidos, los tres evacuados a Países Bajos, uno atendido en Sudáfrica y otro en Zúrich. El crucero había zarpado el 20 de marzo desde Ushuaia, Argentina, con una ruta que incluyó la Antártida, las islas Malvinas, Georgias del Sur, Ruiseñor y Tristán.
El Gobierno de España también ha anunciado que contactará con los pasajeros españoles y sus familias, así como con los presidentes de las comunidades autónomas de las que proceden, para transmitirles información detallada sobre la gestión de la crisis. Las imágenes de evacuaciones en Cabo Verde, con personal sanitario equipado con protección, han recordado a la ciudadanía escenas vividas durante la pandemia de coronavirus.