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Corte Suprema deja en firme condena de 39 años por el asesinato de la periodista Flor Alba Núñez. El alto tribunal ratificó de forma definitiva la sentencia contra el coautor del crimen en Pitalito y sentó un precedente histórico al vincular el homicidio directamente con la censura y la vulneración a la libertad de prensa en el Huila.

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia puso punto final al proceso judicial por el asesinato de la periodista laboyana Flor Alba Núñez Vargas, ocurrido el 10 de septiembre de 2015 en Pitalito.

El alto tribunal, con ponencia del magistrado Hugo Quintero Bernate, dejó en firme la condena de 39 años de prisión contra Jaumeth Albeiro Flórez, hallado responsable en calidad de coautor por los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas. La decisión desestimó de manera contundente el recurso de casación interpuesto por la defensa, la cual pretendía tumbar los agravantes argumentando erróneamente que el ataque no estaba relacionado con el oficio informativo de la víctima.

El fallo judicial reconstruyó minuciosamente los hechos de aquella mañana, cuando Núñez Vargas fue atacada por la espalda con un arma de fuego justo en el momento en que ingresaba a las instalaciones de la emisora La Preferida.

La investigación liderada por la Fiscalía General de la Nación demostró que Flórez fue el encargado de conducir la motocicleta Honda en la que movilizó y facilitó la huida del sicario, Juan Camilo Ortiz, alias ‘El Loco’ (ya condenado).

El tribunal validó los testimonios que señalaban que el homicidio fue una retaliación directa, dado que la comunicadora había publicado recientemente un reportaje sobre la captura previa de alias ‘El Loco’, evidenciando un claro nexo causal entre su labor de control social y el atentado.

Finalmente, la Corte Suprema de Justicia subrayó la necesidad de aplicar un enfoque diferencial y de protección reforzada al ejercicio periodístico en las regiones de Colombia. El magistrado ponente enfatizó que perpetrar un crimen frente a las puertas de un medio de comunicación constituye un mensaje abierto de intimidación y censura colectiva que no puede ser minimizado por la justicia.

Con esta ratificación definitiva, las autoridades judiciales no solo desvirtuaron la estrategia de la defensa —que pretendía restarle gravedad al caso alegando la ausencia de amenazas previas formalizadas—, sino que blindaron el legado de Flor Alba Núñez como un símbolo de la lucha por la libertad de prensa en el sur del país.