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La Selección Colombia Sub-20, bajo la dirección técnica de César Torres, ha dado inicio a un nuevo proceso de preparación con la mira puesta en el Campeonato Sudamericano de 2027. Este torneo será el puente hacia la Copa del Mundo de la FIFA que se celebrará en Azerbaiyán y Uzbekistán. En este ciclo de renovación, la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) ha intensificado su búsqueda de talentos, tanto en el rentado local como en escenarios internacionales, para consolidar una base sólida y competitiva.

La gran novedad en esta convocatoria es Samuel Ramírez Batchuluumn, un joven portero nacido en China en 2008. Hijo de padre colombiano, Ramírez se ha convertido en el centro de atención por su particular origen y su prometedor presente en las divisiones menores del Villarreal de España. Su llamado no es casualidad; el club europeo confirmó su participación, destacando el crecimiento de un guardameta que combina la disciplina del fútbol español con el deseo de defender los colores de la bandera tricolor.

El camino de Ramírez hacia la Selección no empezó en Europa. Antes de su salto al "Submarino Amarillo", el portero tuvo un paso formativo por las canteras de La Equidad y Millonarios en Bogotá. En 2024, tras demostrar sus capacidades bajo los tres palos, firmó su vinculación con el Villarreal, donde ha continuado su especialización. Su perfil encaja perfectamente en la estrategia de la FCF de identificar futbolistas con doble nacionalidad que aporten una visión global al esquema táctico nacional.

Este proceso busca emular los recientes éxitos de la categoría, como el tercer lugar obtenido en el Mundial de Chile 2025. Al sumar nombres como el de Ramírez, junto a otros talentos internacionales como Gorka Abascal (Real Madrid) y Alex Gómez (Red Bull New York), la Selección Colombia Sub-20 reafirma su compromiso con una visión sin fronteras. El objetivo final es claro: construir una generación dorada que mantenga a Colombia en la élite del fútbol juvenil mundial durante los próximos años.

Finalmente, esta convocatoria —que se suma a la integración de otros jugadores formados en el exterior como Gorka Abascal y Alex Gómez— confirma que el futuro de la Selección se está construyendo bajo un modelo híbrido. Al combinar el talento formado en casa con la experiencia táctica de quienes se pulen en ligas internacionales, Colombia busca consolidar un proceso que sea, ante todo, ambicioso y capaz de mantenerse en la élite juvenil.