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Versículos de la Biblia

Lucas 2:48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo Su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, Tu padre y yo te hemos buscado con angustia. (49) Entonces el les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de Mi Padre me es necesario estar? (51) Y descendió con ellos, y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.

Palabras del ministerio

[Parte 2 de 2]
La mirra significa la muerte y también la fragancia de ella. Entre la humanidad, la muerte no tiene fragancia; no obstante, con Jesús había fragancia de muerte.

Cuando Jesús tenía doce años, fue a Jerusalén con Sus padres. Lo que la gente hacía en la casa del Padre, el templo, le interesaba mucho a Jesús; por eso, se quedó en Jerusalén después de la fiesta. María y José no lo entendieron. Le buscaban y por fin lo encontraron en el templo. En cierto sentido, María lo reprendió...[Sin embargo, Él no discutió.] Les acompañó y regresó con ellos a Nazaret. Eso en realidad era un tipo de aniquilación para Él. Lo que Él quería hacer fue anulado, y en eso podemos oler la mirra. No fue la fragancia del olíbano, sino el dulce aroma de la mirra.

Al leer los cuatro Evangelios, las biografías de Jesús, vemos que en la vida de Jesús el oro, el olíbano y la mirra eran prevalecientes. Él siempre vivía en la vida de resurrección, y continuamente experimentaba la aniquilación de la cruz. No esperó hasta cumplir treinta y tres años para pasar por la cruz y ser crucificado. En toda Su vida continuamente era crucificado. Por consiguiente, no sólo tenía la fragancia de la resurrección, sino también la mirra de la cruz.