RADIO EN VIVO
00:00 / 00:00

Versículos de la Biblia


Juan 17:11 Y ya no estoy en el mundo, mas éstos están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el cual me has dado, para que sean uno, así como Nosotros. (21) para que todos sean uno; como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste.

 

Palabras del ministerio


El primer aspecto de la unidad, que es la edificación de los creyentes, es la unidad en el nombre del Padre producida por Su vida divina. En este aspecto de la unidad, los creyentes, quienes nacieron de la vida del Padre, disfrutan Su nombre, al Padre mismo, como el factor de su unidad. Somos uno porque tenemos un mismo Padre. No sólo tenemos un mismo Dios, sino también un mismo Padre.


La base principal y el motivo primordial de nuestra unidad es que todos somos hijos de Dios y tenemos la misma vida divina; es decir, Dios es el Padre de todos nosotros. Ya que Dios es su Padre y el mío, somos de la misma familia, la familia de Dios. Aunque usted sea estadounidense y yo chino, podemos llamarnos hermanos. Esto es muy afectuoso e íntimo. De hecho, no siento tanta cercanía con mi propio hermano de sangre. 


El Señor es testigo de esto. ¿A qué se debe esto? A que todos nosotros nacimos del mismo Padre y tenemos la misma vida; esa vida nos hace hermanos. No somos hermanos políticos, sino hermanos en vida. ¡Alabado sea el Señor porque somos hermanos en la vida del Padre! Esta es la razón por la cual tenemos que ser uno. No existe razón alguna para que no seamos uno; somos una familia que tiene el mismo Padre y la misma vida. Por lo tanto, tenemos la verdadera hermandad en vida, en la cual todos podemos y debemos ser uno.