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Versículos de la Biblia: 1 Pedro 2:2-3 Desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado lo bueno que es el Señor.

 

Palabras del ministerio
(Parte 2 de 2)

 

Necesitamos experimentar más a Cristo como la leche y también como la piedra. En la mañana debemos beber a Cristo como la leche de la Palabra. Luego, durante el día, se llevará a cabo en nosotros un proceso de transformación, y después por la noche acudiremos a las reuniones de la iglesia para tener comunión con los santos. En esto consiste la edificación. Así, pues, vemos que por la mañana Cristo es la leche, y que por la noche Él llega a ser la piedra. Durante el día, la leche efectúa una obra transformadora en nosotros para producir la piedra.

 

A aquellos que no experimentan a Cristo como leche tal vez les agrade estar aislados de los demás y obrar independientemente. Aunque los ancianos quizás los visiten y los animen a asistir a las reuniones, es posible que estos santos permanezcan reacios a asistir a las reuniones. Un hermano de éstos dijo una vez: “Mientras que ciertas personas estén presentes en la reunión, no estaré dispuesto a asistir. No quiero verles la cara. No quiero asistir a las reuniones simplemente porque esas personas están allí”. Pero, en el caso de este hermano, el Señor hizo algo después de algún tiempo. Este hermano se arrepintió de la actitud que tenía hacia determinados hermanos, y luego empezó a sentir el deseo de beber la leche de la palabra. Debido a que había comenzado a beber de la leche, empezó a anhelar asistir a las reuniones de la iglesia. Después de cierto tiempo, se reconcilió completamente con los santos por el bien de la edificación.

 

De manera que, el Señor es primeramente la leche que nos alimenta. Luego, al recibir nosotros el alimento contenido en la leche de la palabra, se lleva a cabo en nosotros una obra de transformación. Es entonces que se produce la edificación, en la cual el Señor mismo llega a ser la piedra. Ésta es la razón por la cual en el capítulo dos, primero se nos menciona la leche y después la piedra.