RADIO EN VIVO
00:00 / 00:00

La CAM lidera acciones de conservación, restauración y educación ambiental para preservar el roble negro, especie endémica y vulnerable que tiene su mayor población en el suroriente huilense.

En las montañas del suroriente del Huila se encuentra la mayor población de roble negro (Colombobalanus excelsa), una especie endémica de Colombia catalogada como vulnerable. La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena – CAM desarrolla estrategias de monitoreo, restauración y educación ambiental para garantizar su conservación y evitar la pérdida de este valioso patrimonio natural.

La especie se distribuye principalmente en los municipios de Acevedo, Palestina, Pitalito, Timaná y Suaza, dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado Serranía de Peñas Blancas y el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé. Según la profesional de biodiversidad Paola Bermúdez, la CAM ejecuta un plan de conservación que incluye la identificación de predios con presencia del roble, fortalecimiento de reservas naturales y procesos de sensibilización con comunidades rurales y educativas.

Entre las acciones más destacadas está el rescate de plántulas para restaurar antiguos robledales. Este proceso requiere técnicas especializadas, como la extracción del sustrato del bosque —conocido como cespedón— que contiene hongos esenciales para el desarrollo del árbol. Sin esta relación simbiótica, la germinación y crecimiento del roble se ven comprometidos, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a la tala y la expansión agrícola.

El monitoreo realizado por la CAM ha permitido conocer aspectos clave de la biología del roble negro, como su floración cada 13 años y su lento crecimiento, alcanzando apenas 1,5 metros en dos años. Por ello, la entidad hace un llamado a la comunidad para denunciar la tala ilegal y participar en programas de restauración ecológica, reafirmando el compromiso del Huila con la protección de sus bosques y la biodiversidad.