En 15 municipios del Huila se desarrollan acciones de restauración activa y pasiva dentro del Pacto Hylea, con el propósito de proteger el agua, la biodiversidad y las áreas estratégicas del Corredor Andino Amazónico
En la vereda Bajo Corozal, municipio de Gigante, Hernando Sánchez decidió reforestar la zona cercana a la quebrada El Cajón, donde antes cultivaba café y plátano. Desde 2021 participa en el Pacto Hylea, sembrando especies nativas como cedro, gualanday y ocobo. Como él, productores de 15 municipios se han sumado a la restauración activa, que incluye la siembra de especies nativas y el mantenimiento de áreas en recuperación, con una meta de 50 hectáreas en zonas de especial importancia ecológica.
Restauración pasiva y participación comunitaria
El proyecto contempla también la restauración pasiva mediante aislamientos en predios públicos y zonas boscosas cercanas a fuentes hídricas, con más de 15.100 metros lineales instalados. Las comunidades rurales han sido protagonistas, aportando mano de obra y fortaleciendo la apropiación de las acciones de conservación. Además, se han establecido 28 huertas caseras y 12 composteras, beneficiando a familias en zonas de amortiguación de parques naturales regionales como Cerro Páramo de Miraflores, Siberia-Ceibas y Páramo de las Oseras.
Corredor Andino Amazónico
Este corredor abarca unas 800.000 hectáreas en 15 municipios del Huila, donde habitan cerca de 450.000 personas que dependen de las fuentes hídricas del territorio. En el marco del Pacto Hylea, la CAM y CI Colombia suscribieron el convenio de asociación 408 de 2025 para impulsar la restauración ecológica, la conectividad ambiental y la protección de los servicios ecosistémicos, especialmente el agua.
